La historia del arbolado porteño

El Museo de Sitio de Cassa Lepage lleva adelante una muy interesante y entretenida propuesta en tiempos de pandemia: visitas guiadas virtuales por Zoom, de difusión de la cultura y la historia de Buenos Aires y sus cambios a lo largo del tiempo. En ocasiones con la mirada puesta en la arqueología, en otras sobre el arte y la arquitectura. El histórico edificio Cassa Lepage se ubica en la calle empedrada Bolívar (373), colindante al emblemático Pasaje Belgrano, entre los barrios de Monserrat y San Telmo. En esta oportunidad, llevaron adelante una exposición sobre la historia del arbolado porteño.

La jornada estuvo a cargo de Flavia Zorzi, arqueóloga, curadora y guía del Museo; Lucas Sosa, especialista en iconografías de Buenos Aires y guía del Museo; y Graciela Barreiro, Gerente Operativa del Jardín Botánico Carlos Thays. Comenzó con una introducción de los orígenes de Buenos Aires y su casi nulo concepto de arbolado público como fuente de recreación y salud e higiene. Solamente contaba con algunos frutales y árboles útiles para el aprovisionamiento de alimentos y leña. El primer paseo público arbolado fue el “Paseo de la Alameda” (luego renombrado “Paseo de Julio”) de la época virreinal que era una calle ancha, de dos vías que se extendía cuatrocientos metros, paralela a la costa del río en lo que hoy es la Avenida Leandro N. Alem. Entrado el siglo 19 se comenzó a intervenir más la ciudad en lo vinculante al tema. Se parquizó la Plaza de Mayo y la zona de la Catedral. El Cementerio Inglés, contaba con frondosas arboledas en su entrada. Alrededor del 1870, uno de los pulmones más importantes de la ciudad como el Parque 3 de Febrero, ya contaba con un considerable desarrollo. El vivero municipal fue el gran proveedor de plantas para toda la ciudad. Carlos Thays fue primordial en la modificación de la fisonomía de Buenos Aires en relación a sus espacios verdes: cuando llegó había alrededor de 60.000 árboles, y él alcanzó a plantar 150.000. También tuvo un papel sustancial Aimé Bonpland (se lo conoce como el “primer jardinero”) quién traía plantas de todas partes del mundo, y Benito Carrasco (primer paisajista argentino) que fue artífice del diseño de “El Rosedal”. Hoy el Jardín Botánico es uno de los puntos más importantes y emblemáticos de Buenos Aires, pero anteriormente al actual, hubo otro ubicado cerca: comenzaba en la Avenida Santa Fe y se extendía hasta la calle Paraguay y estaba en manos del Departamento de Agricultura.

Graciela Barreiro afirmó que Buenos Aires tiene buena cantidad de espacios verdes, pero que no están bien distribuidos de forma democrática, sino que están concentrados en algunas zonas puntuales y no todos los barrios pueden disfrutarlos. Hoy la ciudad tiene 600.000 árboles. Señaló como ejemplo de arbolado a las avenidas Melián, Pedro Goyena y Coronel Díaz. Contó que casi ninguna de las espacies que pueblan el suelo porteño son nativas, ya que en una gran ciudad todo es “artificial” y está plantado. Para ella, uno de los árboles más lindos de Buenos Aires es el lapacho ubicado en Figueroa Alcorta y Ramón Castilla.

Los árboles más antiguos de Buenos Aires son: Magnolias del Protomedicato (Humberto 1° 343, San Telmo), Gomero (frente al Cementerio de la Recoleta), Aguaribay del Perito Moreno (Plaza del Instituto Bernasconi), Ceibo (Plaza Lavalle) y Magnolia de Avellaneda (Parque Tres de Febrero).

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