Una colección viva de ejemplares arbóreos

El Jardín Botánico de la Ciudad “Carlos Thays” está ubicado en Av. Santa Fe 3951. Tiene entre sus misiones y funciones la conservación de biodiversidad y la educación ambiental. Conserva una importante colección viva de ejemplares arbóreos con aproximadamente 5 hectáreas destinadas a la flora argentina y unas 2 hectáreas con especies de los bosques templados de los cinco continentes.

El Jardín Botánico se diseñó y plantó a partir de 1892, siguiendo el objetivo de dar a conocer a los habitantes cuáles son las especies vegetales que habitan el mundo. Carlos Thays, su fundador, eligió un diseño que respondía a las ideas de la época sobre conservación de la naturaleza y logró plantar una colección de especies de todos los continentes. Muchos de esos ejemplares aún habitan este Jardín y son los más notables árboles que pueden encontrarse.

Fue declarado Monumento Nacional por su carácter cultural y natural en el año 1996 y representa un reservorio natural de enorme importancia por su localización plenamente urbana. Sus equipos de trabajo desarrollan tareas de capacitación docente, de investigación aplicada en flora, de gestión ambiental y, específicamente, de conservación de la biodiversidad.

Entre los ejemplares vegetales que conforman sus colecciones vivas hay algunos que son únicos en la ciudad y, en ciertos casos, únicos en el país. El jardín alberga una interesante colección de esculturas, de variados materiales y estilos, cuyos motivos evocan a la naturaleza, la historia o la música.

El edificio principal del Jardín Botánico fue proyectado por el Ingeniero Militar de origen polaco Jordan Wysocki, profesional de destacada actuación en el país, quien llegara convocado por el entonces Presidente de la Nación Domingo F. Sarmiento, para materializar el gran parque urbano que había proyectado. “La casona”, como se la conoce en la actualidad, fue construida por el Sr. Pedro Serechetti siguiendo el proyecto simétrico y simple de Wysocki. El proyecto había sido presentado en 1881 y la construcción se realizó el mismo año. En sus cuatro esquinas tiene breves torreones que le dan un aspecto de castillo inglés y está revestido en su exterior de ladrillos rojizos. La fachada, envolvente y continua, es un fiel exponente de la arquitectura ladrillera de alta calidad de manufactura.

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