lun. May 20th, 2024

En otoño se inundan las calles de hojas caídas. Este proceso natural, se denomina senescencia foliar y se da sólo en aquellos árboles de hoja caduca (fresno, liquidambar, plátano, tilo, arce, álamo, ciprés calvo, sauce, ginkgo, olmo y roble).

La caída de hojas permite:

– Aumentar la exposición al sol en épocas de bajas temperaturas, regulando la amplitud térmica a lo largo del año y permitiendo mayor luminosidad y seguridad.

– El óptimo crecimiento del césped que crece debajo de los árboles y necesitan plena insolación durante los meses de invierno.

– Gestionar la poda invernal con mayor eficiencia, en aquellos ejemplares que así lo requieran y en un momento determinado del año. Cuando el árbol se encuentra sin hojas admite podas más intensas sin que esto le genere un daño o perjuicio al ejemplar intervenido. Las tareas de poda son necesarias para garantizar el crecimiento adecuado de los árboles dentro de nuestro entorno urbano.

-La incorporación de residuos orgánicos al suelo, los cuales son degradados naturalmente por los microorganismos descomponedores, aumentando la fertilidad y mejorando la estructura y permeabilidad del suelo, permitiendo mayor infiltración de agua de lluvia y evitando inundaciones o la erosión del suelo.

Los especialistas recomiendan usar las hojas como sustrato orgánico para incorporar en canteros y macetas o para la fabricación de compost casero, sin necesidad de ser arrojados a la basura. Las hojas secas convienen ser trituradas para facilitar el proceso de descomposición y optimizar su uso. A partir del compostaje casero se puede producir un excelente abono orgánico para las plantas hogareñas.

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