Un zanjón en el Parque Saavedra

La Ciudad de Buenos Aires se encuentra en emergencia ambiental y climática. Es una de las ciudades del mundo con menos superficie verde pública por habitante. Tan solo en las últimas tres décadas, la temperatura máxima anual aumentó casi 1 C°, y enfrenta dos amenazas de origen natural: las inundaciones y las olas de calor.

En este marco, el GCBA está impulsando el proyecto denominado: “Regeneración del Arroyo Medrano en el Parque Saavedra”. Del nombre del proyecto se podría pensar que el GCBA ha decidido sanear y descontaminar las aguas del Arroyo Medrano y desentubarlo. Nada más alejado de eso, porque lo que propone el proyecto no tiene nada que ver con el saneamiento de las aguas del arroyo Medrano ni con su desentubamiento.

Por el contrario, consiste en ejecutar un zanjón que va a atravesar al Parque Saavedra con pendiente nula y alimentado con agua de la napa y no del Arroyo Medrano.  Es decir, tampoco será un arroyo porque el agua estará estancada y no fluirá como en un arroyo. El agua no va a circular de manera permanente, sólo tendrá un sistema de desborde cuando se supere un determinado tirante líquido.

Tampoco se va a regenerar el agua de las napas que ingrese al zanjón que contiene aceites, fenol, arsénico, coliformes totales, escherichia coli, plomo y cobre, entre otras sustancias contaminantes. Por este motivo, el propio Estudio de Impacto Ambiental del proyecto establece que las aguas del zanjón sólo podrán contemplarse sin ninguna posibilidad de tomar contacto.

En conclusión, el proyecto de “Regeneración del Arroyo Medrano” será un zanjón que no se vinculará hidráulicamente al arroyo entubado, cuyas aguas no van a circular por el zanjón y, además, presentará elevados niveles de contaminación. La distancia entre lo que el GCBA vende del proyecto y lo que realmente será, es abismal. Tampoco este proyecto constituye la implementación de una solución de drenaje sostenible (SUDS) basada en la naturaleza para mitigar las inundaciones como recalcan constantemente los funcionarios del gobierno.

Pasaron casi 10 años de la tragedia del 2 de abril del 2013, donde en la ciudad fallecieron 8 personas por las inundaciones. Sin embargo, al día de hoy, la ciudad no cuenta con un Plan de Contingencia discutido y consensuado con la ciudadanía.

Este proyecto será financiado con préstamos internacionales que no son necesarios para elaborar un Plan de Contingencia y democratizar los sistemas de alerta mediante los cuales el conjunto de la ciudadanía pueda tener acceso a información vital. Políticas que las asambleas de inundados reclaman sean implementadas por el GCBA.

El GCBA no cuenta con ninguna política integral clara en materia de Reducción del Riesgo de Inundaciones: en los últimos años ha modificado la normativa urbanística para permitir la sobreexplotación constructiva en zonas inundables, la cementación de los pulmones de manzana para ser transformados en estacionamientos de autos subterráneos, la pérdida equivalente a 75 Plazas de Mayo de superficies verdes públicas sólo en la última década, la privatización y cementación de la costanera y sus humedales, etc.

Como a estas alturas es insostenible continuar presentándolo como de “Regeneración del Arroyo Medrano”, los funcionarios cambiaron la estrategia y resaltan que el proyecto consiste en construir un nuevo reservorio en la cuenca del Medrano enmarcado en la Gestión del Riesgo de Inundaciones.

Partiendo de la necesidad de que se construyan reservorios en la cuenca, el estudio de impacto ambiental no realiza ningún análisis de alternativas para construir dichos reservorios y la prioridad de construcción de los mismos. Los reservorios tienen una mayor eficacia si se construyen en la cuenca alta y no en la baja como en este caso. Las instancias de participación para decidir el lugar de los nuevos reservorios también fueron nulas. En la audiencia pública, uno de los principales reclamos de los habitantes del barrio es la modificación de la pendiente de un gran sector del parque que impedirá la continuación de los actuales usos sociales.

Abordar la problemática de las inundaciones en Saavedra debería contemplar: democratizar el funcionamiento del Comité de Cuenca del Arroyo Medrano, recuperar superficies absorbentes, incorporar sistemas distribuidos de retención de aguas de lluvias en edificaciones, ampliar la capacidad de retención de los reservorios del Parque Sarmiento, comenzar inmediatamente con la remediación sanitaria y ambiental de las aguas de las napas y del entubado del arroyo Medrano, analizar alternativas para que el Parque Saavedra se inunde antes que las viviendas, por ejemplo. Hace 15 años que la ciudad aprobó su Plan Hidráulico y hace 13 años su Plan Urbano Ambiental. Ambos deberían ser actualizados con participación de la ciudadanía.

María Eva Koutsovitis y Jonatan Baldiviezo

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