lun. Abr 22nd, 2024

El Cementerio de la Recoleta conmemora sus 200 años de historia. Se inauguró el 17 de noviembre de 1822, siendo el primer cementerio público de la Ciudad de Buenos Aires. Está ubicado en Junín 1760. Su trazado fu obra del ingeniero francés Próspero Catelin. La necrópolis de la Recoleta constituye uno de los patrimonios funerarios más importantes del mundo. A lo largo de sus 5,5 hectáreas de superficie, se distribuyen 4.862 bóvedas, en las que destacan esculturas monumentales de principios del siglo pasado y más de 2.000 vitrales en sus imponentes mausoleos.  Las bóvedas están decoradas con ornamentaciones y esculturas realizadas por destacados arquitectos y artistas, con estilos muy variados, entre los que se incluyen referencias a templos griegos y pirámides egipcias. Más de 90 mausoleos del conjunto han sido declarados Monumento Histórico Nacional.

Gran parte de las esculturas que rinden homenaje a los difuntos en las bóvedas datan de principios del siglo pasado, época en que se contrataba a escultores europeos, especialmente italianos y franceses, para la realización de estos trabajos.

Entre sus muros, descansan los restos de muchos de los principales protagonistas de la historia argentina: firmantes del acta de la Independencia, ex presidentes de la Nación, gobernadores de distintas provincias, Premios Nobel, deportistas y destacadas figuras de las letras y las artes. Algunas de las tumbas más concurridas son las de Eva Perón, Luis Federico Leloir, Luis Ángel Firpo, José Hernández, Victoria Ocampo o Adolfo Bioy Casares, entre otras.

Con más de 450.000 visitas anuales, el cementerio ha recibido la visita de figuras ilustres de todo el mundo, desde presidentes de naciones de los cinco continentes a referentes internacionales de la literatura, la música y el cine como Robert De Niro, Hugh Laurie, Isabelle Huppert, Ashton Kutchery, Yoko Ono, Mick Jagger, Slash o Dúa Lipa.

El peristilo y la entrada monumental

Al acceder a la necrópolis luego de atravesar las imponentes columnatas del peristilo, construcción de estilo neoclásico obra del arquitecto italiano Juan Antonio Buschiazzo, los primeros grandes monumentos que sorprenden al visitante corresponden a los mausoleos dedicados a figuras ilustres de la historia nacional, como militares o ex presidentes. Entre ellos figuran Marcelo Torcuato de Alvear, Federico de Brandsen y Miguel Estanislao Soler.

El Panteón de los ciudadanos meritorios

Desde 1828, este espacio alberga los restos de los padres de la patria y allí puede apreciarse una suerte de fotografía de lo que fue el viejo cementerio, antes de sus posteriores reconstrucciones.

El cristo central

Obra de uno de los mayores escultores argentinos de la época, Pedro Zonza Briano, el cristo ubicado en el sendero principal que parte desde el peristilo permite, dando la vuelta a su alrededor, obtener una visión 360º y observar perspectivas imperdibles de lo que es lo mejor del arte universal replicado en la Recoleta. Además, en sus inmediaciones se ubican varias de las tumbas de algunos de los principales protagonistas de la historia nacional.

La avenida de las perspectivas

Sobre la calle Azcuénaga, el visitante se encuentra con una larga avenida de la que se abren diagonales que habría sido concebida como un extraordinario pasaje del que disfrutar al transitar por los monumentos que conservan los restos de personalidades como los ex presidentes José Figueroa Alcorta o Salvador María del Carril, o el panteón de los revolucionarios del 90, el médico Toribio de Ayerza o el boxeador Luis Ángel Firpo.

La avenida de las esculturas

Si bien en la Recoleta los sitios no poseen nombres oficiales, sobre la calle Vicente López discurren unos 80 metros bautizados como “Avenida de las esculturas”, a través de los cuales sorprenden imponentes obras escultóricas y vitrales de gran atractivo que decoran las tumbas de Tomás Devoto, Roque Sáenz Peña -que decidió ser sepultado junto a sus suegros-, Nicolás Avellaneda, Luis María Campos o la familia Mitre.

Mausoleo de Eva Duarte “Evita” y el “Ángel cansado”

Tras visitar la tumba de María Eva Duarte de Perón, “Evita”, la más concurrida del cementerio, puede contemplarse la escultura del “Ángel cansado o dormido” sobre la bóveda de Francisco Gómez. La perspectiva arquitectónica permite apreciar una de las pocas galerías de nicho que tiene el cementerio.

Mausoleo de la familia Leloir

El mausoleo donde descansan los restos de Luis Federico Leloir, quien obtuvo el Premio Nobel de Química en 1970, y su familia, representa una joya de la arquitectura funeraria universal a través de las cual se pueden contemplar ciertas señas de los años de esplendor de la Argentina de comienzos del siglo XX.

Bóveda de Domingo Faustino Sarmiento

Un octavo imperdible en un recorrido por el camposanto es la tumba de uno de los argentinos más destacados de la historia. Allí decidió reposar para siempre Domingo Faustino Sarmiento. Curiosamente, el día en que fue sepultado en la Recoleta, el 21 de septiembre de 1888, se convirtió en el Día Nacional del Estudiante.

La leyenda de Rufina Cambaceres

La leyenda urbana más importante del cementerio se refiere a una joven que fue habría sido sepultada con vida en el lugar, siendo su madre, la bailarina italiana Luisa Bacichi, quien habría ordenado levantar un monumento convertido en una de las joyas del art nouveau de la Argentina. La propia escultura cuenta la historia: Rufina está intentando abrir la puerta que le permitiría seguir con vida.

La capilla

Hacia el final del recorrido, se aconseja visitar la capilla, donde se encuentra uno de los cristos esculpidos más importantes del país, obra del escultor Giulio Monteverde, maestro de la artista Lola Mora.

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