Porteños nativos o por opción

Hay muchos famosos que eligen a Buenos Aires como una de sus ciudades preferidas aunque algunos de ellos no sean oriundos de estos pagos.

Entre los artistas extranjeros, no existe ninguno más porteño que ellos dos. Hijos adoptivos de Buenos Aires, generaron una sinergia muy profunda con la ciudad y con la gente. Se trata de Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat. Para el “Nano” sus sentimientos y arraigo están muy claros: “Buenos Aires es un lugar que amo y donde me siento amado. Me encanta pasear por San Telmo, La Boca, la Reserva Ecológica. Amo el tango y disfruté mucho el ambiente del turf. Siempre seguí todos los patrones del ser porteño con mucho placer. Soy un gallego de corazón porteño”. Para el dueño del célebre bombín, descubrir a la capital del país fue un sueño: “La primera vez que empecé a caminar por Buenos Aires, por la Av. Corrientes, con las librerías abiertas toda la noche y con cafés en cada esquina; comprobé que el territorio de los sueños existía y que esa ciudad estaba hecha para mí. En Buenos Aires aprendí mucho, me inspiró para hacer canciones. Tiene el público más caliente y apasionado del mundo. Me encanta el teatro Gran Rex y me parece un sueño haber tocado en la cancha de Boca. Me gustó siempre un bar llamado “Clásica y Moderna”. En Buenos Aires soy feliz. He disfrutado mucho de sus noches y de su intensidad cultural. El mejor piropo que pueden decirme es que soy un porteño más”.

Dentro del rubro deportivo, para el tenista español ex número uno del mundo, Carlos Moyá, Buenos Aires siempre fue su lugar en el mundo: “Quien haya seguido mi carrera sabrá a la perfección que Buenos Aires fue mi primer amor; fue como un flechazo a primera vista. Nunca, en ningún otro rincón del planeta, me sentí tan a gusto como aquí. La pista del Lawn Tenis para mí siempre actuó de talismán. Adopté las costumbres porteñas. El asado, el tango, la música de Andrés Calamaro, tardes de fútbol en la Bombonera. Esta ciudad me atrapó y el vínculo nunca se romperá”.

Miguel Novillo Astrada, uno de los polistas argentinos más célebres de la historia, vive en Pilar y está acostumbrado a la vida de campo. Sin embargo, disfruta de venir a pasear a la ciudad: “Me gusta armar algún programa para realizar por la ciudad. Admiro lo linda que está Buenos Aires. Me impresiona como ha evolucionado y mejorado desde que yo era chico hasta hoy. Es una de las ciudades más lindas del mundo, comparable con cualquier urbe de Europa. Lo que sí intento evitar, ir en horarios pico”.

Un emblema viviente de Buenos Aires es Alejandro Dolina. Él destaca algo que hace única a la ciudad, pero también remarca lo que ve negativo: “La vida cultural de Buenos Aires es la más intensa del mundo. Pero es una ciudad áspera y difícil. Caminando por sus calles se respira un ambiente incivil, de personas que parecen odiarse. A nadie le importa nada. Hacen edificios horrendos y valen millones”.

En diálogo con el programa “Mi Buenos Aires” emitido por el Canal de la Ciudad, diversas personalidades de la cultura se refirieron a los lugares que más disfrutan de la ciudad.

José María Muscari, reconocido director teatral y actor, entre varias otras cosas, recordó un lugar mítico en su infancia y adolescencia: “De chico iba mucho al Cine Aconcagua, en la Av. Mosconi, en Devoto. Ahí uno tenía acceso a la cultura popular”. Y marcó sus lugares favoritos en la actualidad: “Me encanta el restaurant ´Chiquilín´ en Montevideo y Sarmiento, aunque voy a comer a varios en las inmediaciones a la calle Corrientes, donde hago mis obras. Por ejemplo, el restaurant ´Pippo´, ´Las Cañas´, ´Lalo´, ´Arturito´, ´Edelweiss´. En algunas cuadras de la calle Corrientes se congregan muchas cosas encantadoras de la ciudad. Me gusta sentarme en los bancos que hay en Corrientes y ver pasar a la gente que recorre la ciudad. Mi teatro preferido es el San Martín”.

La talentosa actriz Laura Azcurra tiene devoción por Buenos Aires: “Me encanta la Plaza San Martín, en Retiro, porque uno viene del caos del centro y al llegar allí, se encuentra con espacio verde y vegetación. Me gusta salir a caminar por la ciudad, tiene un encanto que la hace muy particular. Tiene una mezcla de ciudad europea, pero sin perder lo latino. Conviven en perfecta armonía una arquitectura histórica con una moderna. Mi barrio preferido es Belgrano”.

El gran actor Carlos Belloso marcó sus puntos predilectos dentro de la ciudad: “El Monumento a los Españoles en Av. Del Libertador, me parece un lugar muy bello. Pasar por ahí es un disfrute para la vista. Chacarita es mi barrio. Me gusta mucho el Parque Lezama en San Telmo porque me lo hizo conocer mi padre siendo yo muy niño”.

Uno de los máximos estandartes porteños vivientes es el legendario Raúl Lavie, el cual recuerda con nostalgia a la calle Corrientes en la época en que era sinónimo de bohemia. Cuando había mucho intelectual de café, músicos, poetas, reductos tangueros y librerías. Dónde se respira un aire muy especial, era la calle que nunca dormía.

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