El transporte público porteño

El Museo de Sitio de Cassa Lepage realizó vía Zoom una charla sobre la historia del transporte público porteño, desde los primeros móviles de tracción a sangre, pasando por el tranvía, el trolebús, el subte y el colectivo. La jornada estuvo a cargo de Flavia Zorzi, arqueóloga, curadora y guía del Museo; y Lucas Sosa, especialista en iconografías de Buenos Aires y guía del Museo.

Comenzaron hablando sobre la locomoción urbana a sangre (1800): carretas tiradas por caballos y bueyes. Las carretas eran construidas de madera liviana. En sus costados poseían listones de madera o de caña tacuara cubiertos con cuero de potro y tirados a la cincha. Sus dos ruedas eran de 2,10 mts de alto. Se podía comprar un caballo por un módico precio de dos o tres pesos. Estas tropas de carretas iban y venían hacia el interior del país para transportar productos regionales. Solían juntarse en la Rivera del Río (Rivera Norte). El trato a los caballos era malo y el cuidado que recibían muy escaso. No solo se usaban como medio de transporte particular y comercial, sino que el estado las utilizaba para brindar servicios: la municipalidad, por ejemplo, tenía un carro para limpieza urbana, que barría, regaba y secaba simultáneamente. Los porteños usaban los caballos para todo, y eran tan accesibles que hasta los mendigos poseían uno.

Cuando la ciudad tuvo un crecimiento exponencial en la cantidad de habitantes (inmigraciones) y en la superficie, surgió la necesidad de un nuevo medio de transporte eficaz y funcional que contribuya al avance que estaba transformando a Buenos Aires. En 1863 aparecieron los primeros tranvías a caballo. Dependían del Ferrocarril del Norte y se usaban para acercar a los pasajeros a la terminal. Su recorrido era de Retiro a Plaza de Mayo. Luego se sumó el Ferrocarril del Sud que tenía su trayecto desde Constitución por Lima. En verano iban abiertos a los costados. En 1970 se sumaron nuevas líneas: “Tramway Central” de los hermanos Julio y Federico Lacroze, y el “Tramway 11 de Septiembre” de los hermanos Agustín Teófilo y Nicanor Méndez. Eran un par de recorridos paralelos que unían Plaza de Mayo con la del 11 de Septiembre: una por Cangallo – Callao – Piedad (Bartolomé Mitre) y la otra por Cuyo (Sarmiento) – Callao – Cangallo. En 1872 el tranvía se electrificó. En 1899 se dio una innovación: coches de dos pisos modelo imperial. Ya entrado el 1900 el avance era notorio: más líneas, más kilómetros de recorrido y más servicios. En 1909 se creó la industria local y para 1915 ya había carrocerías argentinas. En 1922 surgieron los primeros coches nacionales con diseño propio. En 1925 se llegó al apogeo del tranvía en la ciudad, con 875 kms de vías, más de 3.000 vehículos, 12.000 empleados, 99 recorridos y 650 millones de viajeros por año.

El caos de tránsito no es algo de nuestra época en la ajetreada Buenos Aires, sino que en aquellos tiempos ya era muy complejo transitar, sobre todo para los peatones cuando querían cruzar una calle. En 1930 sucedió un acontecimiento trágico: un tranvía cayó al Riachuelo. Ese mismo año se creó la “Corporación de Transportes de la Ciudad de Buenos Aires” de capital mixto: privado y municipal. En 1948 quebró como consecuencia del desmanejo interno y la falta de insumos y repuestos. La Corporación entró en liquidación. En 1950 la empresa fue estatizada y rebautizada con el nombre de “Transportes de Buenos Aires”. Entre el 56 y 61, se fabricaron cinco series de coches con un diseño totalmente nuevo, se renovó la enrieladura de casi toda la red y una importante extensiónde la línea aérea. Se optimizaron y prolongaron muchos recorridos.En 1963 el tranvía llegó a su fin en la ciudad debido a la competencia del transporte automotor.

El 1 de diciembre de 1913 se inauguró la Línea A de Subterráneos, siendo la primera de Latinoamérica. El tramo que recorría era Plaza de Mayo – Plaza Miserere. Para dicha obra de semejante envergadura y magnitud para la época, se contrataron 1500 hombres, se utilizaron 31 millones de ladrillos, 108mil barras de cemento de 170kg, 13mil toneladas de tirantes de hierro y 90 mil metros cuadrados de capa aisladora. Para julio del siguiente año, el recorrido se extendió hasta Caballito. Las formaciones contaban con cuatro unidades de coches ingleses y 46 de fabricación belga. En cada unidad podían viajar 42 pasajeros sentados. Alcanzaba una velocidad de 50 kilómetros por hora. En octubre de 1930 se inauguró la Línea B, de los hermanos Lacroze, siendo la primera del país en utilizar molinetes y en instalar escaleras mecánicas.

El tren ha sido por mucho tiempo el auge del transporte en Argentina, teniendo un enorme kilometraje de vías a lo largo del país y conectando muchísimos puntos. En Buenos Aires el tren nació con el Ferrocarril Oeste en 1854. Su estación estaba ubicada en donde hoy está el Teatro Colón. El tren contaba con una locomotora traída de Inglaterra. Tenía cuatro vagones de pasajeros y dos de carga. Su recorrido era de 10 kms, saliendo de la estación hasta lo que hoy es Floresta. Iba por la calle Lavalle, cruzaba Callao, agarraba Corrientes y luego Pueyrredón.

Si hablamos de transporte, el “orgullo porteño” es el colectivo, un invento argentino. Surgió la idea producto de algunos taxistas que se juntaban como parada obligatoria en un cafetín clásico de la ciudad. En una de las tantas tertulias, en 1928, debido a la disconformidad económica que tenían decidieron crear los “taxis colectivos” con un recorrido fijo y tarifas más baratas (la quinta parte de lo que salía para un solo pasajero). La iniciativa fue un éxito. Se reacondicionaron los taxis para que puedan viajar varias personas y los recorridos se escribían con tiza en los vidrios. Para 1931 apareció una nueva variante: los “Protocolectivos”. Eran modelos carrozados sobre chasis cortos de camión que tenía una capacidad para 10 pasajeros sentados. Entrados los 60 aparecieron los Leyland, algo mucho más cercano al colectivo que conocemos hoy en día.

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